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No se puede decir cuál de los sentidos es más importante. Si
pensamos en términos de supervivencia, no quisiéramos prescindir de ninguno de
ellos pero la experiencia nos ha enseñado que el oído y la vista son más
frágiles que el resto y, por lo tanto, requieren de más cuidados. Resulta
interesante notar que la mayoría de las personas le dan más peso a la vista.
Esto se debe a que, para alguien sin impedimentos, es fácil darse cuenta de su
importancia tratando de valerse por sí mismo con los ojos vendados. |
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Es difícil creer que exista un individuo a quién este
sencillo experimento no le cause angustia y frustración después de una hora o
menos. Sin embargo, una experiencia similar con
respecto al oído es imposible y, por lo tanto, no hay posibilidad de
comparar dichas deficiencias con justicia.
Lo que sí se puede comparar es el efecto que produce cualquiera de ellas en el
ánimo y en el desempeño de las personas que lo sufren, y la observación
cuidadosa de diversos casos nos obliga a considerarlas como iguales o, al menos,
similares en importancia. Ninguno de nuestros sentidos es un lujo. Tampoco son
simples mecanismos de supervivencia. |
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Para valorarlos en toda su dimensión es indispensable darnos cuenta de que son el medio por el cual
percibimos los mensajes enviados por otros individuos. Que esos mensajes
constituyen la base de la comunicación con nuestros semejantes y que, en última
instancia, esa comunicación es lo que nos hace humanos. Por esta razón, no
existe ningún pretexto válido para negarle a nadie la posibilidad de oír mejor;
ni siquiera a nosotros mismos. |
Libros sobre problemas de audición...

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