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La audición es un mecanismo complejo que requiere que todas
las partes implicadas en el proceso de oír se encuentren en el mejor estado
posible para lograr lograr su objetivo. Es como un equipo de trabajo en donde el desempeño deficiente
de cualquier individuo afecta al del resto del grupo. Es, digamos,
como una carrera de relevos en donde: si un corredor cae al piso, todo el grupo
pierde. En el caso que nos interesa, las partes que debemos cuidar
son:
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Al
auxiliar auditivo lo debemos cuidar con
el mismo cariño que a cualquier otra parte delicada de nuestro cuerpo pues es
nuestro contacto con el resto del universo. Sin embargo, siendo un dispositivo
electrónico, los cuidados que requiere son similares a los de una radio de
baterías, por ejemplo:
 | Al insertar la batería, asegúrese de que la polaridad es correcta: positivo(+) con positivo(+) y
negativo(-) con negativo(-). Si se equivoca, el dispositivo se puede dañar
irremediablemente. Asegúrese también de que la batería se encuentre en buen
estado. Los probadores son económicos y le pueden ahorrar muchos dolores de
cabeza. Los líquidos corrosivos que derrama una batería en
mal estado pueden destruirlo |
 | No exponga el auxiliar auditivo a impactos o vibraciones
fuertes |
 | Tampoco lo exponga a temperaturas altas |
 | No permita que su auxiliar se humedezca ni lo sumerja en líquidos.
Quíteselo al bañar y, durante la noche o cuando no se encuentre en uso,
apáguelo, abra el compartimento de la batería y guárdelo en un
recipiente hermético que contenga sales
deshumidificadoras |
 | No se aplique ningún atomizador, cosmético o de cualquier
otro tipo, en las cercanías del auxiliar, Las partículas
suspendidas en el aire pueden deteriorarlo |
 | Con ayuda de un cepillo pequeño y un paño seco,
manténgalo siempre limpio |

El oído
es el siguiente eslabón en el proceso de oír bien. También debe estar limpio:
 | Debe estar libre de cerumen. Cualquier partícula que se
introduzca en los conductos del auxiliar impide que funcione correctamente |
 | En caso de sangrado en el oído, supuración,
infección o cualquier otra molestia, no introduzca el auxiliar y
consulte de inmediato al médico |

La actitud mental. No por ser la última
en la lista es menos importante. De hecho, no sólo es el eslabón más importante,
sino que también es el que requiere más atención de nuestra parte. Para entender
lo que otras personas dicen no basta oír. Oír es un proceso mecánico. Entender
es un proceso mental que requiere intención, atención, entrenamiento y, en
general, esfuerzo. Para entender a nuestros semejantes debemos estar abiertos al
diálogo, dispuestos a escuchar; debemos desear el contacto humano y poner
atención. Entender implica no sólo oír bien, sino asociar con cada palabra el
significado correcto y, desgraciadamente, requiere de entrenamiento y esfuerzo.
Una persona que ha dejado de oír durante mucho tiempo (o aún peor, un niño que
nunca ha podido oír con anterioridad), necesita sentirse motivado a comunicarse,
necesita hacer un esfuerzo casi sobrehumano para superar su problema y
necesita, es muy importante darnos cuenta, de todo el apoyo y simpatía que se le
pueda ofrecer.
Libros sobre problemas de audición...

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